El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base a unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?Tomando en consideración la lectura de Xavier Vargas , considero que toda esa serie de actividades que se desarrollan dentro del proceso enseñanza- aprendizaje son verdaderamente significativas y substanciales, por tal motivo , el aprendizaje no puede ser considerado como un proceso superficial , insignificante o trivial , al contrario , ya que éste no únicamente contempla los conocimientos asimilados, habilidades, destrezas,etc, como para ser medidos o movilizados como se ha venido comentando; ya que va más allá de estos conocimientos, abarcando una identidad personal y el proceso de transformación en los sujetos. En este sentido, se abarca más allá de sólo poner en cuestión la noción de mediación cuantitativa en base a la observación y medición de contenidos cualesquiera; sino la mediación debe ser tomada como actividades planeadas por los docentes. Creemos que, al aprender, el ser humano está optando por una forma concreta de apropiación de la realidad, es decir, de su mundo. Reconocemos que al aprender, el ser humano almacena determinados datos, pero no creemos que eso constituya propiamente el aprendizaje.
En la lectura que contempla Xavier Vargas, y en relación al proceso educativo , me llama la atención lo comentado acerca del término competencia como forma de aprendizajes : “Competencia es la capacidad para movilizar saberes en un contexto determinado, en la acción y con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos”, ya que es un trampolín para lograr los aprendizajes significativos; pero además también considero que la “competencia”, está relacionada a una construcción social de interacción reflexiva y funcional de saberes significativos -cognitivos, procedimentales, actitudinales y meta cognitivos, cuyo encuadre se sustenta en principios valorales, que propician evidencias articuladas y generan actuaciones transferibles a distintos contextos apoyadas en el conocimiento situacional (holístico, contextual y correccional), identificados a través de evidencias transformadas en realidad.
Se nos ha dicho en los enfoques educativos propios de la psicología humanista-existencial que el ser humano aprende significativamente sólo aquello que percibe como necesario para la sobrevivencia o el desarrollo del sí mismo, pero hay otras corrientes teóricas propias del constructivismo ( Ausubel, Gagné, Piaget, Vigotski, entre otros.) que conciben el aprendizaje significativo más bien en los términos de un aprendizaje donde los contenidos nuevos pueden ser asimilados a los viejos, dentro de la estructura cognitiva del sujeto.
Creemos que ambas corrientes pedagógicas, tienen como eje de su reflexión al sujeto y sus estructuras afectivo-cognitivas desde las cuales entienden y resuelven su realidad.
Porqué no considerar al aprendizaje como algo tan trivial. Según Perrenoud, los conocimientos “son representaciones de la realidad, que hemos construido y recopilado de acuerdo a nuestra experiencia y a nuestra formación" , y por ello establece una diferencia sustantiva entre estos y las competencias, ya que las competencias, para él, sólo "utilizan, integran, movilizan conocimientos".
En la competencia podemos diferenciar los tipos de saberes que contemplan, (interacción); el sujeto es consciente o reflexivo de cómo y por qué se aprendió (meta cognición) y de qué formas se dan estas relaciones, además de asemejar las posibilidades de mejora (reflexión). Saber, poder, y querer se colocan rumbo a un mismo objetivo (funcionalidad). Está presente un conocimiento de base, pero también un conocimiento que se desarrolla en la propia aplicación o realización de determinada actividad, dando como resultado la improvisación sustentada (conocimiento situacional). Resulta muy conveniente reconocer la naturaleza del conocimiento y no sólo utilizarlo como una herramienta disponible (Edgar Morín); así los saberes implícitos en la competencia considerarían un meta conocimiento en el que se es capaz de reconocer e identificar el error y la ilusión, y un saber estratégico, que hace "referencia al saber implícito del experto que está en la base de su capacidad de utilizar conceptos, hechos, y procedimientos a fin de realizar tareas y resolver problemas".
Por otro lado, el interés por el aprendizaje también refiere a una dimensión social y ética. Situar el aprendizaje únicamente en los términos que el desarrollo de las competencias demanda, pareciera promover profesionales capaces del “qué hacer” y del “cómo hacerlo”, dejando preocupantemente fuera de la formación el “con quién” y el “para qué” hacer las cosas. La manera como las universidades se refieren al aprendizaje situado, implica la búsqueda de personas capaces de aplicar los conocimientos pero no tanto de ponerlos bajo la óptica de una crítica social y ética. En este sentido, es claro el mensaje de Delors respecto de la importancia que a la par del aprender a conocer y hacer, tienen el aprender a convivir y a ser. "La educación a lo largo de la vida –afirma él- se basa en cuatro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, aprender a ser". Él mismo dirige una crítica a los sistemas educativos formales que sólo privilegian uno de estos pilares: "Mientras los sistemas educativos formales propenden a dar prioridad a la adquisición de conocimientos, en detrimento de otras formas de aprendizaje, importa concebir la educación como un todo".
Es aquí donde las estrategias de enseñanza como docentes surgen con gran relevancia, pues el planificar contenidos que sean útiles y lúdicos para nuestros alumnos, es un reto; ubicarlos en situaciones problemáticas reales de la vida cotidiana o global y obtener soluciones y aprendizajes significativos, pero para ello los docentes debemos estar al lado de ellos para aprender al mismo tiempo. Por lo mismo, evaluar el conocimiento no debe basarse tan sólo en la dimensión conceptual del aprendizaje, ya que debemos contemplar la dimensión procedimental y actitudinal; aunque implican poner en evidencias los valores universales que nos caracterizan como personas : justicia,compromiso,equidad,solidaridad,etc.
Tomando en consideración las dimensiones del aprendizaje, lograremos que la evaluación sea integral que contemple los factores institucionales, ideológicos, metodológicos y personales; además de calificar, medir, acreditar, certificar, retroalimentar y tomar decisiones como facetas de la misma, que integradas adecuadamente en el proceso educativo pueden acercar más a los procesos de formación, pues se trata de evaluar para construir la experiencia, para intentar hacerla más cercana a lo que en verdad sucede en un proceso de desempeño de los alumnos, para que se transforme en un intento por ver, reconocer, validar, y emitir un juicio, en un momento determinado del aprendizaje asimilado, expresado y reconstruido por parte de nuestros alumnos.
Saludos.
Ángel.
martes, 15 de diciembre de 2009
EL APRENDIZAJE Y EL DESARROLLO DE LAS COMPETENCIAS
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Hola Sergio y compañer@s
ResponderEliminarLo que mencionas, tiende a un reconocimiento del origen de las competencias, que se tornan estas en la vida misma y ese es el objetivo final. Ahora bien ¿qué están haciendo las instituciones educativas al respecto?
Es hora de trabajar de manera congruente, hacia la promoción de proyectos de vida de los alumnos que en verdad respondan al contexto actual en que vivimos, necesidades de tipo cognitivo, ético y de desarrollo que los haga seres dignos, autónomos y felices. ¿están de acuerdo?
Saludos.
Elisa.